
Gauna como hombre versado en el idioma, erudito en la oratoria sus discursos eran elegantes y cargado de emotividad, es Carlos Ojeda como hábil periodista que graba para la posteridad las palabras de despedida del poeta para su amigo Manolo Escalona, en el acto de su sepelio "Manolo Escalona ha desaparecido físicamente, pero seguirá viviendo en aquella Vida Tercera de que nos hablara Jorge Manrique, la Tercera Vida que se muestra en el retoño de la sangre, en el calor de los hijos, en el calor de la esposa, en la amistad de quienes fueron sus buenos amigos. Es difícil hacer el panegírico de Manolo Escalona. Ya Rodríguez Heredia lo hizo ampliamente en la Casa del Colegio Nacional de Periodistas, y yo aquí no podría agregar sino una afirmación rotunda, contundente, frente a Manolo Escalona Muñoz, y es la de que Manolo Escalona Muñoz fue siempre un hombre bueno, fue siempre un hombre amigo en este país donde está en quiebra hasta el concepto de la amistad. Manolo estuvo siempre en la trinchera de las buenas causas. Jamás por su periódico pasaron cuestiones que hubieran escandalizado a la gente o que hubiesen aterrorizado a la colectividad. Tuvo la sensatez de ser imparcial, pero no imparcial como algunos que son imparciales acomodaticios: imparcial en el más exacto significado del término, imparcial porque su corazón generoso no admitía parcialidades ni enemigos. Manolo Escalona significa, no para el periodismo de Portuguesa, ni para el periodismo de Cojedes, que no lo trataron muy bien, entre paréntesis, y valgan testimonios y aquí hay quienes presenciaron el hecho bochornoso de ayer en San Carlos, sino para el periodismo nacional, significa, digo, un gran ejemplo de superación y sacrificio. Para ese Manolo Escalona, el reconocimiento de todos los periodistas de provincia porque él se dio con integridad, se dio con valor, y hay que tener valor para hacer periodismo en provincia, donde de golpe la propaganda se le da a la gente, y yo soy testigo presencial y testigo de cargo, se le da a la gente como una limosna para que saque su periodiquito. Manolo Escalona superó todos esos escollos, todas esas dificultades, e hizo de El Imparcial una especie de visión de Portuguesa, particularmente de Acarigua y de los pueblos aledaños. Impuso una tesis: más que la imparcialidad, la objetividad, y más que la objetividad, también, señores, el de la bondad. Porque entre otras cosas, este hombre que está aquí fue un hombre bueno, entrañablemente bueno hasta el delirio, hasta despilfarro fue bueno el pariente Manolo que aquí está. Jamás le pidió a nadie. Jamás se hincó de rodillas a pedir un favor. Cuando lo hacía de repente, no era para él, era para todos los perseguidos del mundo, para todos los miserables del mundo, para toda la marginalidad del mundo estremecidos en que vivimos. Manolo no tuvo tregua y Manolo se murió por no tener tregua en su periódico, porque Manolo ha podido hacerse esa operación tres o cuatro meses antes, y por no abandonar la trinchera, esa trinchera amada de El Imparcial, Manolo nos coloca, desgraciadamente, en esta situación de darle hoy la despedida, la despedida no definitiva, porque siempre estará en nosotros, en nuestros corazones (...........) Yo jamás le oí al pariente Manolo una palabra ofensiva contra nadie. Si acaso una expresión, y no ofensiva, sino de reclamación frente a este ilustre alumno, Carlos Ojeda, en oportunidades en que la bohemia nos envolvía con su manto sagrado de buena celestina. Entonces Manolo se erguía dentro de sus metatarsos de bondad, de firmeza, de generosidad, decía: no importa, sin ser Cristo, yo los perdono (...........) estaba aferrado a la fiebre de la vida, porque estaba aferrado a la conciencia de vivir, porque tenía conciencia de que él vivía para hacer el bien a la humanidad, para hacerle el bien a todo el mundo. Yo no recuerdo en tantos años de amistad fraterna, que va más allá de los nexos de la sangre que nos unía también, yo no recuerdo haberle escuchado jamás hablar mal de nadie, cuando lo hacía era en forma de chiste y después decía: “ eso dicen fulanos”. Quienes lo conocimos, quienes estábamos con él todo el tiempo, reincido en nombrar a Carlos Ojeda, porque Carlos Ojeda fue su gran amigo, y en una oportunidad que yo vine por ahí en esas extraordinarias bohemias que ojalá no se me terminen nunca y ojalá no terminen conmigo, en una oportunidad estuvimos de parranda y hay que decirlo, y entonces llegó Carlucho Ojeda y Manolo me dijo: “pariente, si usted se va a ir con Carlucho, me va a ser infiel”. Porque Manolo Escalona era celoso hasta en la amistad, y es un privilegio fundamental en un país donde la amistad ya no juega nada, donde la amistad es cero, porque la amistad hoy se mide en chequeras, hoy se mide en cuentas bancarias, hoy se mide en terrenos, en cédulas hipotecarias. Afortunadamente, como el pariente, yo tengo una sola cédula, que es la cédula de identidad. De Manolo Escalona podrán decir muchos que hizo un periodismo no moderno. Es cierto. Pero ese periodismo que hizo Manolo Escalona caló en la conciencia de la gente, por eso está aquí no solamente el Gobernador Pablo Salcedo, mi ex alumno, por eso no está aquí únicamente Balbino Blanco, ni Luis Bazán García , ni tantos que pertenecen a la élite; por eso está aquí la presencia del pueblo, porque él se dio al pueblo, porque él sin ser un líder demagogo electivo de pararse en ninguna tribuna, él hizo una labor popular. El pariente Manolo y su periódico, son una combinación de que él fue íntegramente un hombre dado a la causa popular. Aquí está la gente, aquí está el pueblo que lo ratifica. No fue un pantallero de oficio. Disculpen que hable de las experiencias vitales, pero como decía Unamuno: “Dispensen señores que hable tanto de mí, porque soy el hombre a quien más conozco” Digo entonces para terminar: el pariente Manolo que está hoy, como decía Homero “ en el país de las sombras”, parafraseando al otro digo “era una llama al viento, y el viento la apagó”, pero llama al final deja cenizas, y esas cenizas en cualquier oportunidad van a renacer, y van a renacer en el retoño de sus hijos. Una de sus angustias, que la dijo el lunes antes de entrar al quirófano y preguntaba:¿cuál de los hijos me va a superar? Planteó un reto y aquí lo ratifico para sus hijos. Yo espero que todos los hijos superen a Manolo, pero que lo superen en bondad, en cariño, en entrañable entrega a este pueblo que está huérfano hoy más que nunca de gente como Manolo Escalona Muñoz."