Ramón Sánchez es sin duda una de las figuras más emblemáticas del folklore venezolano, un talento multifacético que ha dejado una huella imborrable en la música de su país. Nacido en el pequeño pueblo de Baúl, estado Cojedes, desde muy temprana edad se trasladó a Acarigua, donde creció en el barrio Campo Lindo. Su entorno familiar, compuesto por artistas y músicos, fue el caldo de cultivo perfecto para que desarrollara su pasión por la música.
Desde sus inicios, Ramon mostró un notable aptitud para el arpa, un instrumento que se convirtió en su mejor aliado y con el cual desató toda la magia de sus 32 cuerdas. Su destreza no solo reside en su habilidad como arpista, sino también en su capacidad de logrando fusionar diferentes estilos y ritmos que enriquecen su herencia musical.
Como director del conjunto "Venezuela Canta", legado que heredó de su cuñado Hermenegildo Mendoza, Ramón ha sido una figura central en la promoción y difusión de la música tradicional venezolana. Su conjunto ha viajo por diversas regiones, llevando la esencia del folclore a nuevas audiencias y perpetuando la rica cultura musical de Venezuela.
A lo largo de su trayectoria artística, Ramón Sánchez ha acumulado un vasto repertorio de producciones discográficas. Su versatilidad como arpista le ha permitido colaborar con numerosos artistas de la música criolla, quienes lo han solicitado como marco musical para sus proyectos. Esta colaboración ha resultado en una variedad de grabaciones que reflejan tanto su habilidad técnica como su amor por la tradición, entre las figuras con quien realizo coloraciones están Juan de los Santos Contreras el carrao de palmarito, Reina Lucero, Reinaldo Armas y Ángel Custodio Loyola.
A lo largo de su carrera, acompañó a numerosas figuras del canto criollo, estableciendo su reputación como un músico excepcional. Sin embargo, su verdadero impacto radica en su capacidad para inspirar a futuras generaciones de músicos.Entre sus alumnos destacan figuras como Yanis Quedes Linares y Gilbert Quedes Linares, quienes continúan promoviendo el amor por el arpa y la música tradicional venezolana. Esta transmisión de conocimientos no fue solo un acto de enseñanza; fue un compromiso profundo por mantener viva la cultura musical del país.
Aunque Sánchez se codeaba con grandes figuras de la música, su humildad y dedicación al arte lo llevaron a apoyar a artistas emergentes en festivales como el Festival de la Voz Primaria y el Festival de la Voz Liceísta, igual acompaño a una gran cantidad de cantantes en muchísimos festivales Regionales y Nacionales Su generosidad y pasión por la música lo hicieron accesible, brindando oportunidades a muchos que soñaban con seguir sus pasos.
Además de su carrera artística, compartía su vida artista con su trabajo en el Instituto Nacional del Menor (INAM) y más tarde como maestro de música en el Ministerio de Educación. Su vida fue un testimonio de cómo la música puede servir como herramienta de transformación y educación, enriqueciendo no solo las vidas de quienes lo rodeaban, sino también la cultura musical de Venezuela en su conjunto.






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